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Cómo Pedirle a Dios.




Cómo Pedirle a Dios.

¿Cómo puedes ayudar a tus hermanos? Pidiendo, en tus oraciones y en tus rezos pide, pide por él, pero no te preocupes, cuando viene un problema es cuando nos venimos abajo, pero cuando nos viene el problema es cuando hay que pedir, pedir, pedir, porque después pasará y todo se arreglará. Pero cuando está el caos y la confusión nos paramos a pedir, si no, nos ponemos mal y le echamos la culpa a Él.
Os recomiendo que primero tengáis vuestra preparación y tengáis la sabiduría y el entendimiento para poder hacérselo, a quien se lo merezca, y a quien no, no hacérselo. Como Jesús decía; no se le pueden dar las cosas sagradas a los perros ni las perlas a los cerdos. Por lo tanto, si no sabes cómo funciona el fuego, apártate de él, porque si no te vas a quemar.
¿Te puede perjudicar el pedir por alguien que no lo merezca? Si lo pides sin saberlo no es malo, pero también las peticiones deben de ser justas, se debe de pedir por la paz, para que las guerras se paren, para que no haiga enfermedades, eso no implica ni buenos ni malos, y de ésa manera estarás libre de pecado, si pides de esa forma.
También en tus peticiones puedes decir: si Tú lo ves bien Señor, lo ves justo y necesario. Esas son las palabras buenas, pero para no equivocarse lo mejor es eso, pedir que no haiga guerras, por la paz, por las enfermedades, pedir porque la droga se acabe, porque se acabe el terrorismo. Pedir en general, y Dios ayudará a lo bueno que haya en eso. De esa manera estarás libre de pecado, pero si pides cosas, como por ejemplo; fulano de tal está enfermo. “Pero no sabemos si es digno o no”, aunque también tiene su salida, como he dicho antes, se pide y se dice; si tú lo ves justo y necesario Señor. Entonces así también estarás libre de pecado, porque no te implicas, ya es el mismo Dios el que haga la justicia o la misericordia. Ésas son las formas para no caer en la tentación, para no equivocarse. Debéis de aprender, nadie nace enseñado, todo el mundo tiene que aprender, los maestros no son maestros porque sí, no han nacido maestros, no.
Hay que pedir por todos. Pero bueno, Dios que es tan misericordioso, a ver si por medio de la intersección de su Hijo, pudiéramos hacer que alguno se pudiera salvar. Porque Dios sí quiere, “son las personas las que no quieren”, pero Dios siempre quiere, Dios siempre quiere salvar a todos, “pero la gente no quiere”, ¿qué hacemos? Porque donde están metidos, cualquiera los saca. Es muy difícil. Pero la esperanza no se pierde nunca. “Y si hay fe”, la esperanza no se pierde.
El Señor es mi pastor, Yo no pasaré necesidad, porque Yo soy su siervo. Aunque vaya en la oscuridad, no tengo miedo, porque Él va delante de Mí, alumbrándome el camino, con una luz que no se apaga nunca. Esa es la luz de mi esperanza, la luz de mi fuerza, y la luz de mi confianza.
Quien no tenga esa luz, vivirá con miedo y en la oscuridad. Y ya sabes que vivir en la oscuridad, es un sufrimiento bastante grande. Vivir en la oscuridad, no es vivir. No es vivir, es morir. Por eso Yo vivo por siempre jamás, porque tengo la luz. He apartado de Mí la oscuridad, la he atado y la he hecho mi esclava. ¿Pero quién quiere eso? ¿Quién quiere atar su oscuridad, y hacerla su esclava? Si le teméis más a la paz, que a la guerra. La paz solo es de palabras, la guerra es de hechos, pero Yo os digo que la paz tiene más hechos que la guerra. Jesús siempre decía; la paz esté con vosotros. Los Apóstoles respondían; y con tu Espíritu. Con su Espíritu, con el Espíritu de Dios, “el Espíritu Santo”
Muchas personas enfermas le piden a Dios por su sanación, pero no se les concede, ¿y por qué no les concede eso? ¿Te has puesto tú a sentir el por qué no se lo concede? Yo te lo voy a decir; no tienen fe, si tuvieran fe ya estarían curadas, porque nuestra Señora da a todos los que tienen fe, “pero a los que no tienen fe no le puede dar”, ¿tú sabes lo que dicen los que no tienen fe?; Quiero que me cures aquí, ahora mismo, porque yo soy el más guapo y el más merecedor. ¿Y sabes lo que dice Dios?; Por aquí. Tú eres un gusano que te estás arrastrando y vas a arrastrarte toda la vida hasta que Yo diga; te pego un pisotón y te aplasto, y se ha acabado. ¿A ver quién en este Mundo puede decir que es más que nadie? Los soberbios solamente, los que no creen en Dios, “los que no tienen fe”. Si tuvierais fe, aunque fuera un grano de mostaza, conseguiríais muchas cosas. ¿Cómo puedo Yo curarte si no tienes fe…? ¿Pidiendo? No basta con pedir, si no hay fe, puedes tirarte toda la vida pidiendo, y no vas a conseguir nada. No se pueden cerrar las puertas a Dios.
Si quieres que te escuchen, tendrás que rezar con el corazón, no con la cabeza. Entonces verás resultados. Por lo menos pruébalo, no pierdes nada, no te va a costar dinero. Pruébalo, y puede que te encuentres algún resultado. Si me haces caso, verás la verdad y la cosa te cambiará la vida totalmente, pero si no lo haces, volverás otra vez a estar como estás ahora. Lo primero que vas hacer es ir en busca de un sacerdote, porque los sacerdotes los ha puesto Dios ahí, como ha puesto los médicos y como ha puesto los militares. Vas en busca de un sacerdote y que te confiese, y después de confesar, con el corazón abierto, te vas y le pides perdón a Dios. Y desde ahí, pues ya, con tu corazón, puedes pedir. Y Dios te escuchará. Pero mientras tanto, no te va a escuchar nadie. Y no tires la toalla. ¡Nunca! Se debe de tirar la toalla. En los momentos más difíciles, es cuando Custodio tiene que estar al lado de las personas que más necesitadas están. Pero claro está, hace falta pedir, si no se pide, no puede estar ahí. Y cuanto más débil estás, lo malo te tira más que nunca. No tires la toalla, vuélvela a recoger, y te la hechas en el cuello y sigues a delante. ¿Qué dice Jesús? Pedid, pedid, pedid y se os dará, “pues pedir y recibiréis”, pero claro hay que pedir con el corazón abierto, - con el alma - así es como se pide.
Cuando oréis, no lo hagáis cómo esas personas que van ahí con cara de estreñidos, para que todo el mundo lo vea que están pasando porque están pidiendo, y están haciendo las cosas. Os encerráis en vuestra habitación y oráis en lo secreto, porque Dios ve en lo secreto. Que porque más gente vea que estás pidiéndole, no te va a escuchar mejor. Hay algunas personas, fanfarronas, que van representando; hay mira yo voy a la iglesia, yo doy tantas limosnas. Y luego entra a la iglesia, mira para un lado, mira para otro, va con unas gafas oscuras y un traje, y va representando. Echa monedas en las velas para que se enciendan, da limosnas y va paseándose para ya y para acá, para que todo el mundo lo vea. Ese no es el que más pronto llegará al Cielo. Hay otras personas que se ponen al final del todo para que nadie pueda verlos, y pedirle a Dios más tranquilos, sin que nadie les moleste.

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